lunes, 2 de julio de 2012
POESÍA
¡De qué valen cielos-verdes
meciéndose con el viento,
un ave correr de prisa
sobre un sauce firmamento!
¡De qué vale una garza
corriendo tras el torrente
si al ser amado
no lo tengo!
¡De qué valen los suspiros,
los aplausos y los versos!
¡De qué valen poesías
sino beso!
MARTA L. PIMENTEL ÁLVAREZ
"Desde todos los cielos" -1995-
CANCIÓN
Cuando el otoño desmaya sobre el poniente
y las barrancas suspiran, suspiran
y el agua brilla como un diamante,
mientras, la brisa se esparce sobre la brisa;
Cuando la humedad del rocío lava la vida
y quema su alma, la luna llena sobre la mía
y el árbol, deja sobre el barranco su letanía;
Cuando lo broza enferma dobla las manos en el camino
y viste de blanco, los pies descalzos del peregrino...
yo nacía...
en abril, cuando nace el día veinte del mes cautivo.
Justo ese día, en que las flores no ven las flores,
las hojas no ven el árbol, y la vida se ve sin vida,
en mí vivías tú, y tú nacías...
Lloré en agosto junto al barranco,
mientras, tú mirabas un río rojo de sol, de barro.
Y tú te ibas en un agosto que trajo lluvia sobre los campos.
Yo florezco en abril, y deshojo en agosto,
todos los años, todos los años.
MARTA L. PIMENTEL ÁLVAREZ
"Desde todos los cielos" - agosto 1995 -
martes, 17 de abril de 2012
En abril (poema del amor sencillo)
Cuando brilla el sol
en las hojas de los árboles,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.
Cuando el amado río
roza con sus brazos los sauces,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.
Y cuando crece la luz
sobre el verde pastizal, y el viento
quiebra las copas de los jacarandáes,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.
Quisiera en las tardes de abril
estar contigo, y al Paraná hablarle.
Caminar las pendientes curvas
de las silenciosas calles.
Llenarme contigo del polvo blanco
de la broza que el viento esparce.
Acariciar contigo la tibieza,
y el encanto de las tardes de abril, de las tardes...
Besar contigo el aroma del sol
sobre el paisaje.
Y besarte. Y besarte.
Marta L. Pimentel Álvarez
Publicado el EL PACEÑO
24-04-86
Cuando brilla el sol
en las hojas de los árboles,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.
Cuando el amado río
roza con sus brazos los sauces,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.
Y cuando crece la luz
sobre el verde pastizal, y el viento
quiebra las copas de los jacarandáes,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.
Quisiera en las tardes de abril
estar contigo, y al Paraná hablarle.
Caminar las pendientes curvas
de las silenciosas calles.
Llenarme contigo del polvo blanco
de la broza que el viento esparce.
Acariciar contigo la tibieza,
y el encanto de las tardes de abril, de las tardes...
Besar contigo el aroma del sol
sobre el paisaje.
Y besarte. Y besarte.
Marta L. Pimentel Álvarez
Publicado el EL PACEÑO
24-04-86
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