martes, 17 de abril de 2012






En abril (poema del amor sencillo)

Cuando brilla el sol
en las hojas de los árboles,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.

Cuando el amado río
roza con sus brazos los sauces,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.

Y cuando crece la luz
sobre el verde pastizal, y el viento
quiebra las copas de los jacarandáes,
quisiera, en las tardes de abril, abrazarte.

Quisiera en las tardes de abril
estar contigo, y al Paraná hablarle.
Caminar las pendientes curvas
de las silenciosas calles.
Llenarme contigo del polvo blanco
de la broza que el viento esparce.
Acariciar contigo la tibieza,
y el encanto de las tardes de abril, de las tardes...
Besar contigo el aroma del sol
sobre el paisaje.
Y besarte. Y besarte.

Marta L. Pimentel Álvarez
Publicado el EL PACEÑO
24-04-86

martes, 6 de marzo de 2012






LA GUERRA DE TODOS

Hemos creado un dios personal

a quien matamos a diario

como a un delirio

para acallar al verdadero.


de: "Ella y los pájaros"










foto: Charlando con el "Pibe" sobre la Revolución Cubana. - Alta Gracia 2012 -Córdoba -


La Cuba de Castro


No logro sentir felicidad cuando oigo

que el canto viene de entre rejas.

Abrí las jaulas, y los pájaros

miran el horizonte como a un mundo extraño.

Ha salido la reina mora - ¿será verdad? - dice -

¿Qué distancia hay entre la puerta abierta y la libertad,

entre el abismo y el sol,

entre el canto de quienes quedaron

aún sin salir, y mi propio andar por un exterior

de aves volando?

La reina goza de su caminar

por encima de la prisión y no sabe,

al igual que los cubanos qué hacer con la libertad.

Tal vez, le pasa lo que le pasó a Miladis,

no entendió la democracia -

al final es mejor la Cuba de Castro - dijo -

de: "Ella y los pájaros"






¿Y si llueve?

Cuando llueve es molesto andar

con el muerto bajo el brazo,

mientras, va el silbido del viento tras las ventanas

donde se reúnen las brujas del destino

parloteando sobre mi ingenuidad.

Cuando llueve es mejor,

para irnos

a solas con la muerte.

de: "Ella y los pájaros"





martes, 8 de noviembre de 2011






AMIGO DE LAS PIEDRAS

Ud., sabe que hablan
con su lenguaje en líneas
como pentagrama,
como lágrimas duras
de algún Dios imaginario,
como planeta nuestro en paralelo.

Ud., sabe que hablan
cuando talla el lomo, abre el vientre,
ellas gimen silenciadas por el agua,
mientras, el viento le susurra
los secretos de la Tierra, de la Nada.

Amigo de las piedras,
no dejes que ellas callen,
en tus manos y en tu alma
ellas hablan.

-Hoy nadie muere en el mundo
cantan todas las montañas,
danzan, otrora estallan.
El silencio más profundo
las delata.

Una pausa... ¿estás llorando ?

Amigo ríe y clama:
- ¡Las piedras nos sostienen
como cuna en el magma! -

Bajo tus pies, una piedra nos irradia
con su antiguedad salada,
y ha dejado crecer en sus cuchillas
tan viva, ¿verdad? en vez de lágrimas.

Marta L. Pimentel Álvarez
a Jorge Bachmann, mi amigo viejo.

viernes, 14 de octubre de 2011



La eternidad del poeta

En la memoria somos eternos,
(foto en las ruinas - Perú)







A Cristina Villanueva (poeta gualeya)

Caen en picadas las golondrinas
todas las primaveras
aglutinándose en los escondrijos de la Catedral.

La sonrisa dispara trás de ellas,
trás de tí,
y yo invisible quisiera
contemplar la vida eterna.

de "Ella y los pájaros"
Marta L. Pimentel Álvarez

martes, 4 de octubre de 2011





LA ESPERANZA



a Rodolfo Leiro

"el tiempo es inexistente como el espacio"

mlpa



Tienes mi viejo noventa y un años

y una mirada alta muy alta

no puedo alcanzarte

con mi mirada



Tienes un cielo mi viejo

azul a gris como ríomar-agua

y una cuarentena de libros arropados

a tu cuerpo cual escamas



Tienes mi viejo del tiempo la memoria

a caballo llevas la memoria,

universo de costumbre cotidianas



Tienes mi viejo la esperanza y la voz

del poeta cuando hablas,

en el sillón te veo

desde mi ser en pausa



Es una figura la tuya bien nuestra

como nuestros tus acentos y palabras;

no te preocupes no,

estamos sin dolor mirando el patio

de la casa



Hoy, viejo lindo,

las luces nos juegan mal;

estamos todos como si nada.

Marta L. Pimentel Álvarez